LOS CAMELLOS DE GUIZA

Comienza aquí un trabajo que denominamos “cuna de civilizaciones”, en honor a las tierras por las que viajamos, que consta de nueve partes. Cada una de ellas puede leerse por separado, aunque quizás sería mas acertado seguir un orden, sobre todo en el plano geográfico. Con tal fin las hemos clasificados de forma cardinal.

                                 (Cuna de civilizaciones, 1)

¡Todos a Egipto!

 En la década de los ochenta, cuando España empezó a despertar del dilatado letargo político y social que había vivido, el deseo de viajar y vivir in situ  otros mundos y otras culturas, prendió en amplios sectores de la sociedad. Viajar estaba al alcance de las clases medias (por ciertos muy numerosas en aquella época) y hacerlo daba un cierto prestigio social.

Los, “emprendedores” (entonces se llamaban de otra manera) se dieron cuenta del fenómeno y las agencias de viajes surgieron como hongos en pueblos y ciudades.

Por motivos obvios, Egipto figuraba en todos los escaparates y folletos de dichas agencias como destino turístico preferente.

Por motivos obvios, Egipto figuraba en todos los escaparates y folletos de dichas agencias como destino turístico preferente. Como consecuencia, los vientres de los vuelos chárter comenzaron a lanzar oleadas de turistas, sobre suelo egipcio.

Mapa

Todo el que volvía del “País de los Faraones” contaba y no acababa. Sus templos, su civilización, su historia, su mitología. Todo en Egipto parecía que tuviera que ser bueno. Y sabido es que las alabanzas continuadas, llegan a producir rechazo. Si a esto sumamos el factor de que Egipto parecía estar hecho solo para egiptólogos, periodistas y agencias de viajes, quizás sean motivos suficientes para justificar, o al menos entender, que décadas más tarde, el país de los Faraones, aún  no formara parte del contenido de nuestra “Mochila de Viajes”.

Cuna de civilizaciones Los colosos (FILEminimizer)
Los colosos de Memnon.

Los que sigan mi Blog ya se habrán dado cuenta que no soy ni lo primero ni lo segundo, y los viajes organizados nos gustan tan poco que, normalmente, nuestros viajes los vamos “organizando” según avanzamos en el mismo.

Pero he aquí que, un día de febrero de la primera década del siglo XXI me encuentro en la habitación de un hotelito de un pequeño pueblo de la Alta Galilea, no lejos de la frontera libanesa, tratando de poner en orden mis apuntes y mis pensamientos, acerca del viaje tantas veces postergados y por fin realizado. Hoy, después de haberlo hecho, pienso que había bastante razón en las dudas planteadas  al principio de este escrito. Ese escondido temor a que Egipto no calase en mí, se ha hecho realidad.

Egipto, sobre todo el de los folletines, los cruceros por el Nilo y los circuitos programados  -a riesgo de ser tildado de paleto, excéntrico o patán-  no me gusta.

Cuna de civilizaciones Leones (FILEminimizer)
Avenida de las esfinges, templo de Amón

Hay que reconocer que la civilización y la  cultura faraónica, con sus templos, palacios y tumbas, son fascinantes. De todos es conocido el grado de perfeccionamiento alcanzado por sus sabios en el control y dominio de las matemáticas, la astronomía, la arquitectura, la ciencia y las artes en general. Sin embargo, justo es considerar que paralelo a este esplendor,  existía una sociedad que subsistía en la más absoluta miseria,tanto física como espiritual, tiranizada, humillada y engañada por la realeza, los escribas y el clero.

Generalmente en los catálogos y folletines que nos hablan de Egipto, lo que nos ofrecen son hermosas fotografías y magnificas perspectivas de sus monumentos. Los mismos existen. Pero, además de tenerlos, las autoridades competentes deberían cuidarlos, cosa que solo hacen de manera muy limitada.

¡Oh España!, Barcelona, Madrid, Al-Ándalus…..

A pesar de jugar un papel preponderante en el mundo árabe, aunque cada día menos. Egipto tiene uno de los niveles de vida más bajos del mundo islámico, si exceptuamos, claro está, aquellos que se encuentran envueltos en conflictos bélicos.

De todos es conocido a la presión que es sometido continuamente el turista en cualquier país árabe, con una oferta de productos y mercancías, la mayoría de las veces engañosa y enmascarada en la por ellos denominada “hospitalidad árabe”. Si en general es así, en Egipto llega a ser realmente insoportable. Mucho más que en Marruecos, Túnez o Jordania. En esta última apenas existe.

Cuna de civilizaciones El nilo dos chalupas (FILEminimizer)
Falucas, surcando el Nilo.

La “hospitalidad” consiste en invitarte a tomar un te, y entre sorbo y sorbo tratar de venderte un producto por ocho o diez veces el importe que pagaría por él cualquier nativo. Consiste en llegar a una ciudad, y al ir a tomar un taxi, tratar de sacarte 20 € por un recorrido que no vale ni 3 euros. Consiste en dirigirse a ti por la calle con el clásico  Where come do You from?  Y cuando contestas, de España, exclamar:  ¡Oh de España!, Barcelona, Madrid, Al Andalus, hermano, y acto seguido tratar de convencerte para que le compres, desde la más insignificante de las baratijas hasta el autobús que va pasando por la calle en aquel momento.

¡Joder con los amigos, los hermanos y la hospitalidad!. Aquí espabilas o terminas cargado de escarabajos de bronce  -en realidad son de yeso-  tan refinadamente falsificados que solo te das cuenta del timo cuando los golpeas con un martillo y los dichosos “escarabajítos de la suerte” se convierten en polvo blanco, y los bolsillos vacíos. Lo peor de todo este “patrañeo”, es que en el mismo está metido, salvo honrosas excepciones, desde el guía oficial, hasta el personal del hotel dónde te hospedas.

Si a este continuo “estar en guardia” le sumamos  el estado de suciedad y abandono en el que se encuentran la mayoría de los edificios y ruinas, la “experiencia” puede llegar a ser bastante fastidiosa.

Con especial desagrado recordamos la visita al templo Kom Ombo donde se venera al dios Sobek, al que conducen unas calles que, más parecen llevarnos a un vertedero, que a uno de los máximos exponentes de la milenaria civilización egipcia. Una vez en el templo comprobamos que lo visto en las calles solo era el preludio de lo que nos esperaba en la morada de los dioses. ¡Montones de basura y escombros por doquier!.

Cuna de civilizaciones Valle de los reyes (FILEminimizer)
Valle de los Reyes.

 

Francamente, creemos que las autoridades egipcias deberían prestar más atención a la “gallina de los huevos de oro”. De no hacerlo, quizás hubiese sido mejor, dejar estas magnificas obras bajo las arenas del desierto. De esta manera, al menos, no se deteriorarían.

Cuna de civilizaciones Policía turistica (FILEminimizer)
Policía turística expulsándonos del recinto de las Pirámides.

El colmo de lo incomprensible nos sucedió visitando las Pirámides de Guiza  y la Gran Esfinge de Jafra (Kefren). Cuando en una visita programada a las mismas, con autobús y entradas incluidas. A las 5 de la tarde la policía turística, encargada de la seguridad del turismo y los monumentos, nos expulsó del recinto de forma violenta, cargando, tanto a pie como con camellos, sobre el grupo de turistas que nos encontrábamos allí.

Cuna de civilizaciones El Cairo (FILEminimizer)
El Cairo, fascinante y caotico.

 

El Cairo es una ciudad, fascinante y caótica al mismo tiempo, sucia y polvorienta, sobre todo si se tiene la mala suerte de llegar a ella en medio de una espantosa tormenta de arena. El viento que soplaba de una manera endiablada, venía preñado de una arena fina y densa, cuyos granos se masticaban en la comida y se bebía con el te y el café, dejando una capa de polvo que impregnaba las paredes de los edificios, las aceras y el asfalto de las calles, las retinas de los ojos y hasta las mismas vísceras de nuestros cuerpos.

 

Dicen los expertos que el que haya conducido en Tailandia, Indonesia, o la India, es capaz de hacerlo en cualquier otra parte del mundo. El que suscribe lo ha hecho en las dos primeras. Sin embargo, no está seguro de ser capaz de hacerlo en esta selva de asfalto que son las arterias cairotas.

¿Cuantos millones tiene El Cairo?

El Cairo es posiblemente la segunda ciudad de África, después de Lagos. Aunque la cifra oficial de habitantes es de 7.500.000, a cada cairota que se le pregunta da una cifra diferente, contestando siempre de forma afirmativa a los millones que el demandante le diga. Así que estos unas veces son siete, otras diez y puede que incluso quince millones.

Cuna de civilizaciones El Cairo y yo (FILEminimizer)
Sugestiva ciudad.

Sean los que fueren, la impresión que da cuando se transita por sus calles es que cada uno de ellos ha nacido con un volante entre sus manos y los dedos pegados al claxon.

Normalmente, en las grandes ciudades la inseguridad se encuentra en las aceras, debido a la delincuencia y otros factores similares. En El Cairo no existe este problema, por sus calles se puede pasear a cualquier hora con absoluta tranquilidad, sin el temor a ser victima de algún tipo de asalto o acto delictivo.

En esta ciudad, que según el decir de sus habitantes, o se ama o se odia, sin que de ella se pueda tener una opinión intermedia, el peligro y la inseguridad están en el asfalto de sus avenidas. Cruzar sus calles puede convertirse en una verdadera aventura ya que, absolutamente nadie respeta los semáforos, o los pasos de cebras.

Se cuenta que unos turistas que veían aterrorizados como el conductor del taxi que los llevaba se pasaba los cruces continuamente con los semáforos en rojo, observan atónitos cómo para en seco al llegar a uno cuyos semáforos están en verde. Preguntado el conductor ¿Porque paraba con el semáforo en verde si anteriormente se había saltado todos los cruces con los semáforos en rojo? Este contesta apático. Porque ahora le toca pasar a mis compañeros.

Generalmente los peatones forman grupos  -de esta forma de proceder debe exceptuarse a los cairotas-  antes de aventurarse a cruzar las grandes avenidas, dónde los conductores, con las manos apoyadas en el claxon, circulan sorteando todo cuanto se le pone por delante, ya sea peatón, vehículo, semáforo o agente de tráfico.

Cuna de civilizaciones Piramide (FILEminimizer)
Milenaria pirámide.

Poco es el espacio de que disponemos, y poco el tiempo que estuvimos en el Egipto maleado, prioritariamente, por un turismo de apergaminada materia gris y abultado bolsillo, para emitir una opinión concienzuda de lo que es, o pueda ser, un pueblo tan controvertido como el egipcio. Así que nadie trate de buscar en estas lineas otra cosa que no sea la sencilla opinión de una observación superficial y simple de este enigmático país.

Si tuviese que describir todo lo expuesto metafóricamente. La descripción podría ser la siguiente: El Egipto turístico es un monstruo, cuyas fauces están en Assuan, el Nilo la arteria que alimenta su cuerpo, y El Cairo la parte más impúdica por la que arroja los excrementos, que a través de los alveolos de su delta desembocan en la cloaca mediterránea.

Paco Vidal

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