ENIGMATICO LAGO INLE

                                                                      (Por tierras birmanas  IV)

Cuando se viaja por zonas como la que nos ocupa, de nada sirve hacer planes, ya que las situaciones políticas, y por tanto diplomáticas, pueden cambiar de un día para otro.

Nuestra meta era llegar esta noche a Nyaung-Shwe a orillas del lago Inle, uno de los lagos mas bellos del planeta.

Habíamos planeado dormir a la orilla de tan apacibles aguas, pero ha sido realmente imposible. Cuando entramos en la cadena montañosa que existe al norte de Pyinmana la marcha se hace realmente lenta. Al mal estado de la carretera debemos sumarle ahora lo accidentado del terreno. Las interminables curvas y los continuos pasos de montaña dificultan nuestro avance.

Cruzarse con los pesados camiones que vienen de la región de Mandalay requiere que uno de los dos vehículos se vea obligado a parar al borde de la carretera, para que el otro pueda continuar la marcha. Como pasa siempre el obligado a ceder es el mas débil. O sea, nosotros.

¡Ni uno mas!
Rompiendo leyes…..europeas.

Son ya, las ocho de la noche, cuando damos vistas a las ansiadas luces de Kalaw. Hemos tardado 12 horas en recorrer los 285 kilómetros que separan Toungoo de Kalaw. ¡La media no llega a los 24 kms,/hora!.

Sohn, con el celo profesional que le caracteriza, se empeña en llevarnos al lugar que habíamos establecido al comienzo del día. Él propone comer y continuar seguidamente hasta llegar a nuestra meta. Sopesamos la situación y le proponemos dormir en Kalaw, ya que hasta  Nyaung Shwe nos quedan otras dos horas de viaje por estos peligrosos parajes. No se muestra muy de acuerdo pero, finalmente, como es habitual en él, dice: Ok. Sir, y procedemos a buscar un lugar donde pasar la noche.

Cuando estamos procediendo a formalizar el registro en la recepción del primer hotel, medianamente digno, que hemos encontrado, nos enteramos de una noticia que, probablemente altere nuestros planes de viaje.

Nosotros, una vez que volvamos a Bangkok, de nuestro viaje por Birmania, tenemos previsto, después de un par de días en la capital de Tailandia, proseguir viaje  -aún no sabemos con que medios- hacia la ciudad camboyana de Siem Riam, (donde se encuentran las ruínas de la legendaria Angkor) para, desde allí, bajar por el río Mekong hasta Nohn Phen, y continuar posteriormente hasta Saigon.

Niños monges
Un gesto, una sonrisa, son suficientes.

Cuando se viaja por zonas como las que nos ocupa, de poco vale hacer planes ya que las situaciones políticas, y por tanto las diplomáticas, pueden cambiar de un día para otro. Resulta que por hechos, aún no esclarecidos, pero que si están relacionados con temas religiosos, la embajada tailandesa en Nohn Phen ha sido asaltada por una turba de fanáticos y reducida a cenizas. Como represalia, bandas de tailandeses  han asaltado la reciproca camboyana en Bangkok y las autoridades han retirado los credenciales diplomáticos y cerrado las fronteras entre ambos países. Así que, como he dicho en casos similares: «El viajero propone y los hechos disponen».

Ya veremos como está la situación cuando volvamos a Tailandia la semana que viene, y actuaremos en consecuencia.

Es el Inle un lago encantador, rebosante de luz y desbordante de vida. Vida que, en absoluto, le resta tranquilidad,  sosiego o armonía.  

Volviendo al hilo del relato que nos ocupa diremos que nos alegramos de haber dormido en Kalaw, ya que al danos una vuelta por ella a la mañana siguiente, resultó ser una pequeña y encantadora ciudad de montaña, de donde parten gran número de Trekkings para visitar las tríbus de las vecinas montañas.

El lago Inle, situado en una planicie, rodeado de varias cadenas montañosas, situadas a la distancia idónea, como para no parecer estrangulado por ellas, como le sucede al lago Atitlan en Guatemala, ni tan alejadas de él que le hagan parecer un mar, como le ocurre al Titicaca en Bolivia. Es el Inle un lago encantador, rebosante de luz y desbordante de vida. Vida que, en absoluto, le resta tranquilidad, sosiego o armonía.

Mercado de artesanía
Vendedora sobre las aguas.

Su gente, campesinos y pescadores, desborda sencillez y amabilidad. Adentrarse en él, después de alquilar una barca en Nyaung Shwe, o en cualquiera de sus encantadoras aldeas, es una experiencia difícil de olvidar. Casi no merece el nombre de lago, este remanso de paz, ya que, aunque su extensión es considerable, no así su profundidad, puesto que en su gran mayoría, sus aguas no bastan para cubrir un hombre de pie.

Lago Intel, pescando
Los Intha, los señores del lago.

Esta escasa profundidad permite que sus pescadores, casi todos miembros de la etnia Intha, vayan equipados con esos extraños enseres de pesca que, en su forma  -aunque no en su tamaño- se parecen a las jaulas que los cazadores usan en nuestro país para, el reclamo de la perdiz. Estas «nasas «, confeccionadas de mimbre con su correspondiente red envolvente,  son lanzadas al agua desde el bote y al tocar el fondo del lago permiten que su propietario, armado de una lanceta, vaya «cazando«, mas que «pescando», a todos los peces que han quedado dentro, y que por su tamaño merezca la pena capturar. Es esta pesca una forma realmente selectiva y ecológica.

Lago Intel, transporte
Medios de transporte

Las aguas del lago son inmensamente ricas en algas. Estas son extraídas continuamente por sus habitantes con lo que se cumplen dos premisas fundamentales: Una es mantener limpias las aguas del lago, ya que de no hacerlo terminarían invadiéndolo todo e impidiendo su navegación. La otra función es que al almacenar estas algas se forman islas flotantes (Como sucede en el lago Titicaca con la totora, sobre las que habitan los Urus) sobre las que desarrollan una apreciable producción de hortalizas.

En ellos pueden verse verdaderos procesos de elaboración, llevados a cabo con los mas elementales y primitivos métodos, de las mas variadas artes del saber humano.

¡A comer!
Niñas-monjas a la hora de la comida.

Adentrarse en el lago es sorprenderse continuamente. De sus poco profundas aguas surgen un sin fin de islas, sobre las que emergen gran cantidad de templos, monasterios y pagodas. En uno de estos templos, habita una comunidad de monjes, cuyo principal entretenimiento es, además del estudio de los textos sagrados, amaestrar unos gatos que, a una orden dada por estos maestros de la contemplación, saltan a través de unos aros colocados a diferentes alturas.

Recorriendo las islas e islotes existentes dentro de las aguas del  inenarrable Inle se llega a pequeños complejos artesanales. En ellos pueden verse verdaderos procesos de elaboración llevados a cabo con los mas elementales y primitivos métodos de las mas variadas artes del saber humano.

El gremio de los orfebres nos asombró, manipulando con los pies la llama de la vieja lamparilla, mientras sus manos competían con los dioses en la creación de verdaderas y afiligranadas obras de arte.

Artesanos del oro
Elaborando el Pan de Oro

En el rincón de un destartalado y lúgubre establo vimos como un trío de hombres se afanaba en conseguir, golpeando sobre unos yunques, con unos enormes mazos, las finísimas láminas de «Pan de Oro» con las que se cubren los altares de los templos y las figuras de Buda.

Grupos de mujeres, tejiendo con telares que en nuestro mundo no se encuentran ni en los museos. Artesanos del papel, en cuyos talleres se confeccionan artísticas  sombrillas a partir de la planta del papiro, pasando por el hervido, machacado y aclarado, hasta la estampación sobre el lienzo, de flores naturales.

Lago Intel, remando
El arte de remar

Pero lo que distingue especialmente a esta gente. Lo que los ha hecho mundialmente famosos en documentales y revistas de viajes; es, su forma de remar. Se colocan de pie, sobre una pequeña plataforma que poseen sus canoas en la popa de las mismas, sujetan el remo, uno solo, haciendo palanca con el brazo y la pierna de tal forma que les permita remar y manejar sus artes de pesca al mismo tiempo.

¿Cuanto tiempo podrá mantenerse esto así?  ¿Hasta cuando estas posturas y composturas seguirán siendo genuinas y no forzadas, con el fin de satisfacer exigencias ajenas a las costumbres de esta gente?

                                                                                                  Paco Vidal

                                                                                                                                                               

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